Comenzó con una enfermedad de la garganta tremenda. La siguiente semana un poco de tristeza, fiel compañera. Así que me parece que es la primera salida del mes. El detalle divertido es que llegamos al precopeo y los integrantes de la banda, algunas horas después nos enteraríamos, participaban del evento. Hasta nos saludaron. Me pareció divertidísimo el asunto. G no llegó. Sinceramente creí que no lo haría, las condiciones no parecían favorables, nuestra falta de info era una posible tara. ¿El tráfico? Lamentable. Dimos la vuelta al mundo. Cuando desperté la calle Puebla y la gasolinera. Reforma, luego me equivoqué en la calle y viré hacia artículo 123. Más tráfico. Hasta que... Bebí dos cervezas peques, y luego una caguama y media. Por ahí había una francesa. M decía, te vendrían bien las tardes de bistrot y vino. Tenía razón y por un segundo lo pensé... Por un momento me vi tras la mirada traslúcida de un tinto. Pero no hice nada. La chica me sonrió y preguntó que si era escritor de escribir libros. Mi respuesta: Por supuesto -escritor de libros, de literatura, pues! (¿a qué se habrá referido, existirán de otro carácter?)-. ¿Qué escribes? insistió. Poemas, acompañado de una sonrisa repliqué. Y seguimos caminando rumbo a la tocada.
Durante su intervención descubrí que sí conocía una canción de la banda. Y me gusta la canción. Nos fuimos a dormir a las tres.
Los gringos viejos me asuntan. Son una rara combinación de Capote y Bill Burroughs. Sobre todo me aterra escucharlos hablar en español.
sábado 14 de noviembre de 2009
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2 comentarios:
Francesa, gringos viejos, tinto, suena a entretenido.
F
Sí me divertí (:
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